El pasado 16 de septiembre nuestros amigos y amigas de la Gasol Foundation presentaron el nuevo informe del estudio PASOS: “Pantallas, infancia y adolescencia en España: situación actual y retos”.
Uno de los datos más relevantes es que 7 de cada 10 niños, niñas y adolescentes en España superan el tiempo recomendado de uso de pantallas. Una realidad que, además, no afecta a todos por igual, existen diferencias significativas según la edad, el género y el nivel socioeconómico.
Según este importante estudio crece el uso de pantallas entre niños y adolescentes, el 70% le dedica más de tres horas al día. Desde los primeros cursos ya se ve el impacto: en tercero de primaria ya se superan los 120 minutos al día y se elevan por encima de los 300 en 4º de la ESO.
Por rentas medias y entornos familiares, se observa que los menores menos favorecidos abusan más de ellas: hay más de 50 minutos al día de diferencia desde un extremo, sin estudios, a universitarios.
Desde la Gasol Foundation quieren poner el foco en la importancia de los determinantes sociales de la salud, ya que no puede ser solo una responsabilidad individual, sino de la sociedad en su conjunto.
También se pone el foco en el uso y abuso de las pantallas: el 19% de los menores entre 14 y 18 años manifiesta un uso problemático de las redes sociales, el 84% juega a videojuegos y el 5,2% muestra un trastorno de adicción.
Desde el centro consideramos importante acompañar a nuestros alumnos y alumnas en el desarrollo de unos hábitos saludables en relación con el uso de las pantallas. Por ello, recomendamos a las familias limitar y supervisar su utilización, especialmente en los cursos inferiores, donde los niños y niñas necesitan todavía desarrollar habilidades de autorregulación y establecer rutinas adecuadas.
Las pantallas —televisión, tabletas, teléfonos móviles, ordenadores y videojuegos— pueden ser herramientas útiles para aprender, comunicarse y disfrutar de determinados contenidos. Sin embargo, cuando su uso ocupa demasiado tiempo o se realiza sin supervisión, puede desplazar actividades fundamentales para el desarrollo infantil, como el juego libre, la lectura, la actividad física, el descanso, la interacción familiar o las relaciones con otros niños y niñas.
Por este motivo, más que centrarnos únicamente en prohibir las pantallas, consideramos conveniente establecer unas normas familiares claras y coherentes que ayuden a los menores a hacer un uso equilibrado y responsable de la tecnología.
Algunas recomendaciones que pueden facilitar esta tarea son:
- Establecer horarios y límites claros, adaptados a la edad y a las necesidades de cada niño o niña. Es preferible que el tiempo de pantalla esté planificado y no se convierta en una actividad disponible en cualquier momento.
- Priorizar las actividades esenciales: sueño, alimentación, higiene, estudio, actividad física, juego, lectura y tiempo en familia deben tener siempre su espacio antes de recurrir a las pantallas.
- Evitar las pantallas durante las comidas, favoreciendo esos momentos como espacios de conversación y convivencia familiar.
- Evitar su uso antes de dormir y procurar que los dispositivos no permanezcan en el dormitorio durante la noche. Un buen descanso es fundamental para el aprendizaje, el estado de ánimo y el bienestar.
- Acompañar y supervisar el contenido, especialmente en los niños y niñas más pequeños. No todo contenido dirigido a menores es necesariamente adecuado para su edad.
- Favorecer el uso compartido, cuando sea posible. Ver o jugar juntos permite conversar sobre lo que aparece en pantalla y ayuda a desarrollar una actitud crítica ante los contenidos.
- No utilizar las pantallas como recurso habitual para calmar el aburrimiento, el enfado o las rabietas. Es importante que los niños aprendan progresivamente otras estrategias para gestionar sus emociones.
- Evitar que el móvil o la tableta se conviertan en un premio o un castigo constante, ya que esto puede aumentar todavía más su atractivo.
- Dar ejemplo como adultos. Los niños aprenden observando. Si queremos que hagan un uso equilibrado de los dispositivos, es importante que también perciban momentos familiares libres de pantallas.
- Crear espacios y momentos sin dispositivos, como el dormitorio, la mesa durante las comidas, determinados momentos de la tarde o las reuniones familiares.
- Fomentar alternativas atractivas: juegos de mesa, lectura, dibujo, manualidades, deporte, actividades al aire libre, música, conversación o juego simbólico.
- Revisar periódicamente las normas familiaresy adaptarlas a medida que los niños crecen y adquieren mayor autonomía.
Especialmente en los cursos inferiores, recomendamos que el uso de dispositivos sea limitado, acompañado por un adulto y con unos horarios previamente establecidos. A estas edades resulta especialmente importante que el tiempo cotidiano incluya suficiente juego activo, interacción con otras personas, exploración, conversación, lectura y descanso.
Nuestro objetivo no es eliminar la tecnología de la vida de nuestros alumnos y alumnas, sino ayudarles a aprender a utilizarla de una manera equilibrada, segura y responsable. Familia y escuela podemos trabajar conjuntamente para que desarrollen desde pequeños unos hábitos digitales saludables que les acompañen a lo largo de su crecimiento.
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